He estado algunos días vagabundeando entre las informaciones alternativas que la red ofrece. Es espeluznante comprobar de qué manera los canales de difusión adscritos a las versiones oficiales ocultan datos, hechos, sencillamente acallan las voces disidentes. Y no es de extrañar: en la reunión del Grupo Bilderberg de 2006, uno de los asistentes identificados era Juan Luís Cebrián: decepcionante, toda mi vida he sido lector de El País, creyendo que, afinidades conocidas, era al menos un periódico serio. Basta ver el tratamiento que está dando a la crisis financiera para ver que, en realidad no explica nada. ¿Y qué me dicen de la tv? Todo el horario -incluídos noticiarios- está plagado de frivolidades, de personajes grotescos cuyas vidas parecen ser lo que más deba importarnos para no oir el cerrojo de las empresas que cierran y las pisadas cansinas de los nuevos desempleados.
Contra todo pronóstico esta cara oculta de la realidad se muestra en magníficos documentales bien documentados y argumentados que nos muestran a nuestro verdadero amigo de los niños, el capitalismo, en su pleno esplendor. Son muchos los frentes abiertos: desde las deudas externas de los países eufemísticmente en vias de desarrollo, auspiciados por el FMI, el Banco Mundial, La Organización Mundial del Comercio y otras agencias criminales, que tienen auténticamente secuestrados a países enteros, después de desmantelar sus ya precarias economías.
Aunque ya hiría siendo hora de poner caras y nombres a este sistema criminal para ir haciendo sitio en el banquillo del Tribunal de la Haya. Juro por Dios que he de verlos juzgados o morir en el intento. Los crímenes contra la Humanidad no son solo casos bélicos. El sojuzgar en la pobreza a millones de seres humanos sin darles un respiro, las deslocalizaciones en pos del esclavo más barato, los intereses demenciales de los préstamos de esas usureras organizaciones globales, la omisión del deber moral de socorrer a sociedades ahogadas en sí mismas por los bucles de endeudamiento-pago de la deuda, el descuidar intencionadamente la construcción de un tejido productivo local -y no sólo eso sino también la destrucción intencionada del tejido productivo preexistente- el descuidar, digo, la implementación de infraestructuras para incentivar el desarrollo económico, el evitar maliciosamente la construcción de auténticos sistemas de educación y atención a la salud, son, a todas luces, crímenes contra la Humanidad, que un día no muy lejano deberán ser juzgados por eso, por ser actos criminales. Y no valdrá “la obediencia debida” pues son ellos a quienes debemos obediencia.
La lucha no es contra el sistema. La lucha es contra el silencio, contra el mirar a otro lado, contra la manipulación, contra la mentira. Y lo tienen crudo, porque las revoluciones han costado sangre pero se han ganado debido al número ingente de desheredados que, hastiados y sin nada que perder, se lanzaron a la calle y las guillotinas. Esta vez no habrá guillotinas aunque seguro que habrá sangre: ellos tienen al ejército y la policía y ya sabemos qué pasa cuando estos estamentos se vuelven contra el pueblo.
Si los peores augurios se cumplen, vamos a ver un mundo en convulsión planetaria, lo que, sin duda, ellos aprovecharán para instituir el orden basados en el ejército y la represión de los ciudadanos. Pero por cada uno de nosotros que caigamos, diez se levantarán y llegará el día en que los señores de la muerte no tendrán donde esconderse. Espero que si veo ese día, sepa contener las ganas de venganza y todos sepamos hacerlo. No podemos instituir un orden alternativo si lo hacemos como ellos. Debemos mostrar, a estas alturas de la historia, de que bando estamos: de la civilización o de la barbarie.
Aqui os lo pongo, facilito. Sólo hay que tener un poco de tiempo y ganas. Cuando te acostumbras, incluso te gusta y pasas de la tele.
Documental sobre la “ayuda” y saqueo de Jamaica por parte del FMI y sus sicarios
El grupo Bilderberg. Que cada uno saque sus propias conclusiones. ¿Increíble, verdad?
Escrito por joan daniel tutusaus